2023: Intervenciones espontáneas

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Mano en tijeras, tijera en papel, el filo fluye espontáneamente por cuerpos, telas, santos, ángeles y paisajes. Realizando un recorrido por las grandes obras de la historia del arte, Juana Simona impone su relato y fragmenta los discursos de una época en pos de una nueva propuesta visual.

Con una mirada fresca, sus collages vuelven abstractos siglos de iconos y de tradición pictórica figurativa.

Interviniendo -casi sin querer- con su rol femenino entre los 49 artistas hombres destacados en el suplemento «La pinacoteca de los Genios” de la revista Noticias, materia prima de su trabajo, Juana toma la posición 50: Número que evoca al progreso, a la expansión y a la libertad. 

Dibujando con sus tijeras, sus precisos recortes transforman las célebres pinturas en piezas que condensan la energía e impronta del pincel del Genio, capturando el característico claroscuro de Rembrandt, el azul de Giotto o el carácter único de la pincelada impresionista. 

Juana Simona invita a nuestros ojos al juego visual de reconocer la raíz pictórica en cada una de sus obras, y a disfrutar de su intervención espontánea en la historia, con collages en los que las pinturas se niegan a transformarse en sombras de una época.


Stefy Jaugust. Curadora

mayo 2023

2022: Derivas de la luz

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El ser itinerante es el sello de la exposición.

A day in the country, un libro de pintores franceses encontrado al azar en Nueva York, es la herramienta de trabajo de Juana Simona, territorio donde rastrea paletas como formas y paisajes como tiempos. El libro es el catálogo de una muestra con más de cien pinturas impresionistas que empezó en Los ángeles y terminó en París. Ese movimiento es el que Juana continuó mientras viajaba por los mismos lugares y donde escribió en su diario :

 “El paisaje por un rato es de sombras. Veo siluetas negras que yo guardo y el tren olvida. Voy en la dirección correcta, es decir, sin mirar atrás. El día empieza y ofrece favores. No son los lunes, ni las páginas en blanco, tampoco es un calendario vacío, un lápiz nuevo, o el primer amor; ni siquiera un saludo con un desconocido. No es nada que podamos hacer nosotros los humanos. La tranquilidad de la mañana, la noche que se fue o se anticipa, la frescura de un nuevo día son el verdadero Fénix de nuestro tiempo. El sol nunca se va y los comienzos no tienen expectativas”.

Las pinturas impresionistas fueron recortadas con el ojo de un boticario y con la paciencia de un cirujano. También fueron astilladas, interrogadas hasta su última gota. Juana construye los paisajes siguiendo la luz, persigue las impresiones para retener esos segundos huidizos conformados por los reejos del color.

La luz viaja: del paisaje a la pintura, de la pintura al libro, del libro a los recortes, de los fragmentos al ensamble. Las imágenes se establecen como un juego de espejos, el collage de papel está conformado por pinceladas. Porque Juana mantiene los trazos de los nenúfares de Monet, los espárragos de Manet , los paisajes de Van Gogh y las mujeres de Gaugin. La técnica de collage se instala como un conjuro contra la pérdida y las imágenes como una promesa contra el olvido. Los libros ya no están condenados al silencio.

Bernard, Cézanne, Guillaumine, Monet, Morisot, Pisarro, Seurat y Signac se amalgaman en piezas donde nacen nuevos horizontes, en el que viajan las obras de esos pintores que le rogaban a la luz que aparezca a través del color y que la artista encapsula en esculturas de papel. 

Texto curatorial por Eugenia Viña

febrero 2022